May 5, 2020

Vacuna contra el coronavirus estará disponible para septiembre de este año

Pfizer y la compañía farmacéutica alemana BioNTech anunciaron que su potencial vacuna contra el coronavirus comenzó los ensayos en humanos en los Estados Unidos el lunes. Si las pruebas son exitosas, la vacuna podría estar lista para uso de emergencia aquí ya en septiembre.
Las dos empresas están desarrollando conjuntamente una vacuna candidata basada en material genético conocido como ARN mensajero, que lleva las instrucciones para que las células produzcan proteínas. Al inyectar un ARN mensajero especialmente diseñado en el cuerpo, la vacuna podría decirle a las células cómo producir la proteína espiga del coronavirus sin realmente enfermar a una persona.

Debido a que el virus generalmente usa esta proteína como clave para desbloquear y hacerse cargo de las células pulmonares, la vacuna podría entrenar a un sistema inmunitario saludable para producir anticuerpos para combatir una infección. La tecnología también tiene la ventaja de ser más rápida de producir y tiende a ser más estable que las vacunas tradicionales, que usan cepas de virus debilitadas.

Moderna, Inovio, CanSino y varias otras compañías farmacéuticas están probando enfoques similares, algunos de los cuales comenzaron la primera fase de pruebas en humanos hace unas semanas. Pero ninguna vacuna hecha con esta tecnología para otros virus ha llegado al mercado global.

Pfizer, con sede en Nueva York, y BioNTech inyectaron a los primeros voluntarios humanos con su vacuna candidata, llamada BNT162, en Alemania el mes pasado. La inyección experimental se administró a solo 12 adultos sanos, aunque el ensayo finalmente se ampliará a 200 participantes.

En los Estados Unidos, las compañías farmacéuticas planean probar la vacuna en 360 voluntarios sanos para la primera etapa del estudio, sumando hasta 8,000 voluntarios para el final de la segunda etapa. El estudio se llevará a cabo en la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, el Centro Médico de la Universidad de Rochester y el Centro Médico del Hospital de Niños de Cincinnati.

Los participantes se dividirán en grupos para comparar cuatro variaciones de la vacuna, cada una representando un formato de ARN mensajero con instrucciones para hacer una pieza distinta de la maquinaria de la proteína espiga. Los médicos controlarán de cerca los niveles de anticuerpos de los participantes, las enzimas hepáticas y otros indicadores de posibles efectos secundarios.

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