January 29, 2017

"Todos tenemos dentro un cementerio": Secretos revelados por un médico

Henry Marsh es un neurocirujano británico con más de 35 años de experiencia que ha reunido en su libro “Ante todo no hagas daño“, un bestseller mundial que ahora se va a publicar en español. En él, el médico cuenta lo que nadie ha contado sobre un quirófano: los miedos e inseguridades de los doctores.
En el libro se van desgranando los casos más importantes que han pasado por las manos de este médico, tanto los que han tenido éxito como los que él denomina “Mi cementerio particular”, un lugar imaginario de su memoria al que van a parar todas las personas que han fallecido tras ser operadas por él. 
Marsh, que ha sido entrevistado para BBC Mundo, confiesa que la mayoría de los errores de los galenos no suceden dentro de las salas de intervención, sino fuera de ellas. <strong>“Hacen falta 3 meses para aprender a hacer una operación, tres años para saber cuándo hacerla y 30 años para saber cuándo no hacerla”, asegura. </strong>" data-reactid="12" data-type="text" type="text"> Marsh, que ha sido entrevistado para BBC Mundo, confiesa que la mayoría de los errores de los galenos no suceden dentro de las salas de intervención, sino fuera de ellas. “Hacen falta 3 meses para aprender a hacer una operación, tres años para saber cuándo hacerla y 30 años para saber cuándo no hacerla”, asegura. 
El médico defiende que es muy raro que un cirujano practique una incisión en un lugar crítico o que haga daño durante la operación porque se le caiga encima algo de una abertura o le tiemble el pulso. Sin embargo, el gran daño se produce mucho antes, cuando se está estudiando la necesidad o no de operar. Es en ese momento crítico cuando se decide si se opera o no, qué tipo de operación se va a realizar  y cómo se va a hacer. “En mi experiencia, cuando algo va mal es casi siempre porque se tomó la decisión equivocada”, explica.
Es en ese momento cuando se toman decisiones como la de extirpar un tumor, pero para dejar a cambio un dolor crónico en la cara del paciente, un caso que se cuenta en el libro. 
Además de este tipo de detalles, Marsh también revela que el cerebro es una especie de masa viscosa, que el instrumento más útil dentro de un quirófano es un aspirador y no un bisturí y que también las operaciones de neurocirugía se suelen realizar con el paciente despierto, para poder hacerle preguntas y saber si se está realizando algún tipo de daño. Por ejemplo, no es raro explorar su memoria con un pequeño interrogatorio para conocer si la intervención ha dañado algún tejido relacionado con algún tipo de recuerdo.
Además también destaca que los cirujanos muchas veces actúan para fingir que no están ansiosos: “Es muy importante aparentar estar calmado y mostrarte seguro y reconfortante. No hay nada más aterrador para un paciente que un cirujano ansioso”.
Otra de las revelaciones más importantes que se hacen en el libro es que según el autor, los médicos nunca terminan de decir la verdad a sus pacientes. “Es muy difícil. La respuesta es que no puedes decirles la verdad totalmente, porque la verdad es aterradora“.
Para ejemplificar esta idea, asegura que “Si le dices a un paciente hay un 10% de probabilidades de que te mueras, lo vas a aterrorizar y aún así va a tener que hacerse la operación. La manera en como presentas la información es muy importante porque tienes que preservar la esperanza y la confianza al mismo tiempo que la honestidad, y eso es muy difícil”.
Otro de los momentos difíciles en la vida de un doctor es dar malas noticias a las familias, un trago del que asegura no existe ningún tipo de truco o guía. Y sobre los médicos arrogantes, Marsh revela que todo se trata de pura fachada: “En parte es un mecanismo de autodefensa, para poder enfrentarte a la incertidumbre y para pode hacer un trabajo peligroso, aunque es el paciente quien está en peligro y no tú”, analiza.

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