16 de diciembre de 2016

El dilema al que se enfrenta la CIA al tener que trabajar con Donald Trump, un presidente electo que no confía en ellos

"Lo que tenemos ahora es al presidente electo de Estados Unidos condenando, criticando, rehusando aceptar… la palabra de las instituciones de inteligencia del país, para ponerse del lado de lo que dice el presidente de Rusia". Así describió a la BBC el exjefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el general Michael Hayden, la dirección que está tomando la relación entre el republicano Donald Trump y los servicios de inteligencia de EE.U

Hayden hacía referencia así al nivel de desconfianza sin precedentes que se está forjando entre el entrante gobierno y los servicios de inteligencia a raíz de la supuesta interferencia de hackers rusos en las elecciones presidenciales del pasado 8 de noviembre, en las que Trump resultó electo.
Esos servicios, que incluyen a la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y a la Oficina Federal de Inteligencia (FBI, por sus siglas en inglés), aseguran que Rusia actuó de forma encubierta en las elecciones presidenciales, con el objetivo de influir en los electores para que éstos apoyaran al republicano Donald Trump y dañar así la campaña presidencial de la demócrata Hillary Clinton.

No sólo eso, también dicen tener "certeza" de que los hackers rusos necesariamente tuvieron el visto bueno del presidente Vladimir Putin.
El Kremlin ha negado haberse entrometido y ha tachado las acusaciones de "tonterías".
Más preocupante, desde el punto de vista de los organismos de inteligencia, es el rechazo público de Donald Trump, quien tildó las denuncias de la CIA de "ridículas".
Al mismo tiempo, Trump se negó a recibir los informes diarios de inteligencia -una práctica establecida para un presidente-, alegando que es "una persona lista" y que no los necesita.
Y los profesionales y expertos en el campo de inteligencia ven con preocupación que esto pueda convertirse en un patrón.
"Cuando el equipo de transición de Trump se refiere a ello (la acusación de hackeo), lo toman como si fuera un asunto en contra de ellos y de su legitimidad", dijo el general Michael Hayden a la BBC.
"No tiene nada que ver con ellos, tiene que ver nosotros y nuestros procesos políticos. Así que ese es un gran problema inmediato".

Complicada relación

La relación entre la CIA -y ahora la llamada comunidad de inteligencia- y el presidente de EE.UU. ha variado durante la historia.
Y es que algunas veces ha sido armoniosa, y otras completamente disfuncional.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Harry Truman creó la agencia central e instituyó los informes diarios porque, cuando asumió el cargo tras la muerte de Franklin Roosevelt, se sentía casi completamente ignorante en asuntos de inteligencia.

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