December 6, 2016

Boeing desmienten a Trump

Después de que el presidente electo, Donald Trump amenazara con cancelar los pedidos de nuevos aviones presidenciales por su elevado precio, la empresa Boeing respondió a sus críticas y negó que el costo alcance los cuatro mil millones de dólares como afirmó el republicano. “Actualmente estamos bajo contrato por 170 millones (de dólares) para ayudar a determinar las capacidades de estos complejos aviones militares” usados por la Fuerza Aérea de Estados Unidos para trasladar al presidente, dijo la empresa en un comunicado que fue difundido en redes sociales y por Notimex.
Agregó en el boletín que esperan trabajar con la Fuerza Aérea de Estados Unidos en las fases subsiguientes del programa, “lo que nos permitirá entregar los mejores aviones para el presidente al mejor valor para el contribuyente estadunidense”.

El presidente electo se convirtió el martes en empresario en jefe, primero al exigir al gobierno que cancele una orden de miles de millones de dólares para nuevos aviones presidenciales y luego elogiando el compromiso de una compañía japonesa de investir miles de millones de dólares en Estados Unidos.

Seis semanas antes de tomar el cargo, Trump está dejando entrever que tomará un papel de intervercionista en la economía nacional, además de mantener su estatus de celebridad siempre que tenga una oportunidad.

La declaración del empresario acerca del avión presidencial provocó que las acciones de la armadora Boeing cayeran temporalmente, y generó nuevas dudas sobre la manera en que su gobierno — sin mencionar sus arremetidas en Twitter — afectará a la economía.

“El avión está totalmente fuera de control”, dijo Trump a la prensa en el vestíbulo de la Torre Trump, y tachó el acuerdo de “ridículo”.

“Creo que Boeing está exagerando. Queremos que Boeing tenga muchas ganancias, pero no tantas”.

Poco después, Trump volvió al vestíbulo acompañado de Masayoshi Son, el director general de SoftBank, un enorme conglomerado de telecomunicaciones que cuenta entre sus activos con Sprint. Trump señaló con orgullo el compromiso de Son de invertir 50.000 millones de dólares en Estados Unidos, lo que de acuerdo a Trump podría generar 50.000 empleos.

Trump — quien también publicó el acuerdo en Twitter — estrechó la mano de Son y posó para fotografías, regodeándose de la misma manera que la semana pasada, cuando recorrió la fábrica de Carrier en Indiana al anunciar un acuerdo para conservar 1.000 empleos que la compañía planeaba trasladar a México.

En cuanto al Air Force One, el gobierno tiene un contrato con Boeing para construir dos nuevas aeronaves, que entrarían en servicio alrededor de 2024. Eso significa que Trump nunca abordaría los aviones que trasladan al presidente de Estados Unidos por todo el mundo.

La Fuerza Aérea ha presionado para que las aeronaves se entreguen antes de lo programado, al afirmar que los actuales Boeing 747 son cada vez más viejos y sus reparaciones más costosas para mantenerlos en condiciones de vuelo. El contrato para el desarrollo y la construcción de las nuevas aeronaves era de unos 3.000 millones de dólares, pero de acuerdo a reportes los costos han ido en aumento. La cifra de 4.000 millones de dólares que citó Trump aparentemente incluye operación y mantenimiento.

Trump comenzó con sus ataques verbales hacia Boeing a las 8:52 a.m. al tuitear: “Boeing construye un Air Force One 747 totalmente nuevo para los futuros presidentes, pero los costos están fuera de control, más de 4.000 millones. ¡Cancelen esa orden!”.

El tuit se presentó 22 minutos después de que el The Chicago Tribune publicara una historia en la que el director general de Boeing expresara su preocupación sobre la postura comercial de Trump.

Entonces el presidente electo descendió al vestíbulo del rascacielos de Manhattan que lleva su nombre para reiterar su punto.

Por su parte, la Fuerza Aérea también salió al paso de estos comentarios y anunció en un comunicado que sigue desarrollado actividades de reducción de riesgos con Boeing con el fin de definir en negociaciones posteriores la capacidad y coste del programa.

“Hemos presupuestado 2.700 millones en el año fiscal 2017, pero esperamos que esta cifra cambie según avance el programa con las actividades de reducción de riesgo”, añade.

La Casa Blanca dispone actualmente de dos unidades del Air Force One, modelo 747-200, que tienen más dos décadas de servicio. La idea es que sean reemplazados por dos Boeing 747-8, el nuevo modelo, con más autonomía de vuelo y un tamaño ligeramente mayor.

Medios locales apuntan que estas dos unidades tienen un costo de unos 1.650 millones de dólares, por lo que se desconoce cómo ha podido llegar Trump a esa cifra de 4.000 millones que dio a conocer hoy.

Jason Miller, uno de los portavoces del equipo de transición presidencial, no ofreció detalles al respecto cuando fue consultado por los periodistas en el contacto telefónico diario, pero insistió que el objetivo es “reducir los gastos del Gobierno”.

“El mensaje es claro: vamos a intentar reducir la carga de los contribuyentes”, agregó el portavoz.

Pero Miller no precisó si había contactos del equipo de transición presidencial o de Trump mismo sobre este tema con Boeing o con el contratista, la Fuerza Aérea, y si la idea es eliminar por completo la fabricación de los nuevos modelos.

Tampoco se ha informado si, en caso de que se cancele la orden, las multas que puedan existir si se rompe el contrato.

En 2013 Trump tuiteó que tenía acciones en Boeing, pero un portavoz indicó el martes que vendió todos sus intereses en junio. La venta no fue publicitada por su equipo de campaña en ese momento, y sus asistentes no revelaron las ganancias que habría generado.

En caso que Trump hubiera retenido su portafolio de acciones, tendría que presentar repetidos reportes ante la Oficina de Federal de Ética Gubernamental. Una actualización de 2012 a la Ley de Ética en el Gobierno requiere que los presidentes y otros altos funcionarios federales reporten ese tipo de transacciones.

Actualmente Trump usa su propio avión, un Boeing 757, que personalizó con piel blanca y oro, una enorme televisión de pantalla plana y una recámara. Pero como presidente se espera que viaje a bordo de la aeronave de la Fuerza Aérea, que está equipada con dispositivos especiales de seguridad, defensa y comunicaciones. El Air Force One también cuenta con asientos para la prensa; Trump generalmente no permite que los periodistas viajen en su avión. (Con información de AP y EFE).

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