HONOLULU, Hawaii (AP) — Desde que este mes regresó a donde vivió su infancia para pasar sus vacaciones, el presidente Barack Obama ha dedicado buena parte de casi todos los días a estar enclaustrado con tres personas cuya compañía le proporciona sosiego.
No se trata de su esposa e hijas, quienes vinieron con él, sino de un trío de camaradas cuya amistad se remonta a los días de la escuela secundaria de Obama en Hawaii.