February 9, 2014

César Medina ofrece detalles de la elección del Comité Político del PLD, dice Leonel quiso negociar con Danilo hasta en el último instante, pero fue apabullado

Al finalizar su VIII Congreso Norge Botello, el Partido de la Liberación presenta un rostro risueño, alegre, triunfalista… Pero lo que en realidad subyace es una secuela divisionista que marca un nuevo rumbo en el partido de Juan Bosch que probablemente traslade ahora su lucha al principal reducto de Leonel Fernández: el Congreso Nacional. Es evidente que ambos líderes han llegado al convencimiento de que no se necesitan el uno al otro ni para gobernar el país ni para dirigir el partido, un mal del que ha adolecido la República Dominicana a través de su historia y por el que ha tenido que pagar un elevadísimo precio.

El desacuerdo entre Leonel y Danilo para recomponer los principales órganos directivo del PLD, el Comité Central y el Comité Político, ha sacado a la luz un fenómeno que fue siempre material abundante para opinólogos interesados: “Leonel es el líder, pero Danilo dirige la estructura del Partido”.
Si a alguien le quedó alguna duda de lo ocurrido con las votaciones del 12 de enero para recomponer el Comité Central, lo que pasó el pasado miércoles para aumentar el Comité Político debe dejarlo definitivamente claro: Danilo apabulló a Leonel a pesar de que Leonel quiso negociar con Danilo hasta en el último instante.
La reunión de los dos líderes peledeístas el pasado lunes, convocada por Reinaldo Pared a solicitud de Fernández, terminó con la decisión definitiva del Presidente Medina de que en la reunión del Comité Central del miércoles se expresaran las bases votando libremente para escoger a los ocho nuevos miembros de su Comité Político.
Leonel proponía que entre ellos dos formularan una plancha unitaria compuesta por cuatro seguidores suyos y cuatro de Danilo para evitar lo que finalmente ocurrió: que la mayoría danilista copara las plazas. Impuso a los ocho si se toma en cuenta que su equipo asumió la candidatura del exprocurador Radhamés Jiménez, el único leonelista que pasó en la ronda.
El Presidente Medina y sus seguidores entienden que la cuota del Leonel incluye también a su mujer, la Vicepresidenta Margarita Cedeño, y al presidente de la Cámara de Diputados, Abel Martínez, pero en ambos casos lo que se hizo fue formalizar una membresía que ya detentaban de pleno derecho.
El danilismo logró incorporar al Comité Político a siete de sus más conspicuos representantes: Carlos Pared, simón Lizardo, Yomaira Medina, Miriam Cabral, Juan de los Santos, Gonzalo Castillo y Rubén Bichara. Todos pertenecen al círculo íntimo de Danilo desde hace muchos años.
Junto a ellos también se incorpora al CP el ex procurador general de la República Radhamés Jiménez Peña, cercano a Leonel. Pero fallaron en el intento la doctora Ligia Amada Melo, Rafael Camilo, Daniel Toribio, Félix Bautista, Euclides Sánchez y otras figuras señeras del leonelismo.
También quedaron cortos en su intento por ingresar al CP peledeista otros que se han manejado al margen de los dos grupos fundamentales del PLD, entre ellos Luis de León y el último asistente de Juan Bosch, Diómedes Núñez Polanco. Sus votos fueron escasos.
Desmintiendo los decires
Es obvio que Medina quiso mostrar molleros en el VIII Congreso peledeista. Arrasó en las elecciones del Comité Central e impuso esa mayoría al ampliar el Comité Político. Por supuesto, esa decisión repercutirá en el partido y particularmente en su propio grupo, donde algunos han quedado haciendo bembitas.
El leonelismo se confió en la tradición del reparto y hasta el último momento el propio expresidente Fernández buscó una negociación con Danilo para que las vacantes del CP se distribuyeran de forma equitativa. “Que fluya la voluntad de la mayoría”, fue la posición del Presidente consciente de que tenía más de 400 de los 625 votos del Comité Central.
Quienes conocen las interioridades del peledeísmo saben que los seguidores de Leonel han asumido la actitud de Medina como “una provocación innecesaria” más que una postura política consecuente con la necesidad de posicionar en el partido la enorme popularidad de su gobierno.
La relación a partir de ahora no será la misma entre leonelistas y danilistas, y es seguro que sus diferencias lleguen al Congreso y en particular al Senado donde los seguidores de Leonel constituyen una gran mayoría.
En ese mismo sentido se aleja la posibilidad de un acuerdo necesario en el peledeísmo para hacer posible una eventual ley de Referéndum que agregue un transitorio constitucional para hacer posible la reelección de Medina, un escenario nunca descartable aunque el Presidente ha reiterado que se va en el dieciséis.
Tal planteamiento se formula ante la conveniencia posible de que Leonel postergue para el 2020 su intento de volver al poder ante la imposibilidad de recomponer su imagen antes de las próximas elecciones. La lógica indica que en ese escenario su mejor opción sería la reelección de Danilo.
Un observador imparcial
La Tecla quiso conocer una observación absolutamente imparcial en este proceso del PLD, y este fue el resultado: “El danilismo bajó una lista con 10 nombres para escoger a 8. En esa lista estaban Carlos Pared Pérez, Simón Lizardo, Rubén Bichara, Gonzalo Castillo, Radhamés Jiménez, Miriam Cabral, Juan de los Santos, Yomaira Medina, Francisco Domínguez Brito y Danilo Díaz.
“Es decir, todos los que pasaron estaban en la lista de Danilo, pero dos de ellos se quedaron cortos.
“A lo interno de la corriente de Danilo se produjeron tensiones previo a las votaciones del miércoles.
Algunos danilistas mostraban resistencia a votar por compañeros que habían sido incluidos en el último minuto y algunos aspirantes mostraron inconformidad y declinaron su nominación.
“Entre ellos están Maritza Hernández, Mayobanex Escoto, Maritza Pérez de Amorós y Monchy Rodríguez. El caso de este último fue particular porque estaba en la lista original de Danilo, pero según informes de allegados se molestó mucho cuando vio que en la lista aparecían privilegiados algunos de sus compañeros que ni siquiera habían mostrado interés de participar hasta último momento, así como otros que no pertenecen a ese sector.
“Testigos presenciales cuentan que aunque Danilo y Leonel se mantuvieron casi todo el tiempo hablando cordialmente en el curso del acto, Leonel reflejaba un estado de ánimo incómodo con la situación y su lenguaje gestual no dejaba ninguna duda: rostro adusto, brazos cruzados…”.
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LA OBSERVACIÓN CONTINÚA
“Con esta ampliación del CP Danilo aumenta su control sobre el PLD. La votación en sí misma es una muestra de la corelación de fuerzas en el Comité Central. Los más favorecidos del danilismo pasaron de los 400 votos, mientras Félix Bautista, principal exponente del leonelismo, apenas se aproximó a los 200 votos.
“Si bien Danilo no tendrá mayoría absoluta del CP como sí la tiene en el Comité Central, contará con mayor lealtad que la que se atribuye a su contrapeso interno.
“Con Danilo votarán en el CP Carlos Amarante Baret, Cristina Lizardo, Radhamés Camacho y los siete elegidos el miércoles que totalizarán once votos estén o no en el gobierno. Leonel cuenta con la lealtad de Rafael Alburquerque, Alejandrina Germán, Bautista Rojas Gómez y los recién electos Margarita Cedeño, Abel Martínez y Radhamés Jiménez. Siete votos con el suyo.
“El jurásico peledeísta con asiento fijo en el Comité Político se declara independiente para sumar 17, once de los cuales integran el llamado Otán que se reúne a almorzar opíparamente cada lunes con el aparente liderazgo de Euclides Gutiérrez.
“Está claro que el control partidario forma parte de la estrategia de Danilo de cara al futuro… Ante la imposibilidad de repostularse, lo primordial para su equipo es alcanzar importantes cuotas de poder en los ayuntamientos y sobre todo en el Congreso. De esa forma al abandonar el poder en el dieciséis sale lo menos debilitado posible y mantiene la cohesión de su grupo para retornar en el 2020…”.
“… Viento en popa y a toda vela” Faltándole aún tres meses para cumplir el segundo año de su elección como Presidente de la República, Danilo Medina navega como la embarcación dichosa: “Viento en popa y a toda vela”.
Si algo le faltaba para consolidar un liderazgo cuya carpintería manejó siempre en el PLD aún estando vivo el profesor Juan Bosch, Danilo acaba de lograrlo con el resonante respaldo que recibió de las bases de su partido en el VIII Congreso Norge Botello.
Ese triunfo se reeditó el pasado miércoles con la ampliación del Comité Político, pero abre un melón con resultados imposibles de predecir porque coloca contra la pared el liderazgo de Leonel Fernández.
Como político acostumbrado a la sonrisa del triunfo, Leonel no pudo evitar proyectar en sus apariciones públicas durante este proceso la imagen del líder incordiado, superado, rebasado tal vez en sus propias valoraciones partidarias.
En el otro extremo aparece Danilo con sonrisa a flor de labios, imagen en el cenit de la popularidad, agotando hoy lo que tal vez sea su mejor semana como Presidente de la República y líder político.
A su triunfo partidario se le suman los aplausos por el discurso de La Habana en defensa de la soberanía nacional. Su popularidad anda chocando con las nubes.

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